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OportoPortugal, muy cercaDatos de interés y como llegar a Oporto Oporto se encuentra al norte del país, junto a la desembocadura del río Duero. Es la segunda ciudad más importante de Portugal después de Lisboa, con más de 1,3 millones de habitantes. No obstante, Oporto es muy diferente a la capital: es una ciudad sin pretensiones, introvertida y abiertamente comercial. La ciudad es fascinante, en gran parte gracias a la vida que se respira en ella, de su próspero centro comercial rodeado por elegantes barrios y villas señoriales dispuestas junto a un centro de estrechas calles y viejos callejones que ha sido declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Además, en el 2001, Oporto fue la capital europea de la cultura, junta con Rotterdam, y por lo tanto, muchos proyectos culturales y del desarrollo urbano se pusieron en práctica. El portugués es su lengua, de raiz latina, es la tercera lengua europea en el mundo, para cerca de 200 millones de personas.
El clima en Oporto es típico de las regiones atlánticas:húmedo pero templado, con las noches frescas. En invierno, llueve con poca frecuencia y raramente nieva pero cuando lo hace, la escarcha es poco común dado que la temperatura desciende a menos de 0 °C. En verano, la temperatura sube, y los meses más calurosos del año son junio, julio y agosto: las temperaturas oscilan entre 20 °C y 35 °C. Los meses de septiembre, octubre, abril y mayo son intermedios: las mañanas de niebla se cambian por las tardes soleadas. Así, es aconsejable que lleves ropa de invierno para los días más fríos. El Tiempo de hoy en
Oporto puedes conocerlo pulsando aquí El tiempo en Oporto
Oporto, sitios y encuentros
Oporto comienza en la estación de trenes São Bento. Nada más salir de su vestíbulo azulejado se le presentan al visitante todos los caminos y todos los ambientes que permite la ciudad de Oporto. En las escaleras de la estación puede decidir hacia donde empezar el paseo.Excelentes azulejos que representan varios hechos históricos relacionados con la historia compartida de España y Portugal.
Entre los caminos, el que conduce a la Ribeira de Douro posee especial magnetismo. Es entonces cuando el granito adquiere un protagonismo indiscutible; tanto, que al sol únicamente se le permite marcar el paso, dejar su huella en el suelo y los cristales, pero nunca hacerse el dueño de la calle. Al final de la Rua das Flores, el color consigue sobreponerse al gris gracias al Mercado Ferreira Borges, completamente pintado de rojo. embargo, es en el interior donde este edificio de hierro forjado despliega todo su potencial, donde la luz tamizada por los lienzos blancos y azules que cubren los vanos crea un microclima en el que se desarrollan exposiciones y ferias. Sólo cuando uno consigue sustraerse por un momento al encanto de la luz puede salir y encarar el tramo final hasta el río. A la derecha del Mercado llama inmediatamente la atención el Palacio da Bolsa, construido en 1834 como sede de la Asociación Comercial de Oporto. Los muros blancos de este edificio esconden un lujo casi avasallador: el yeso pintado y las maderas nobles cubren unas salas que todavía hoy se iluminan para acoger los grandes acontecimientos comerciales y políticos. Sin duda alguna, el Patio de las Naciones, completamente acristalado, y el Salón Árabe, son las estrellas de una visita indispensable. Pegada al Palácio da Bolsa, se encuentra la iglesia de São Francisco. Los muros exteriores y sus ventanas -góticos y sencillos al mismo tiempo- tienen la propiedad de trasladar la mente al pasado, de imaginar una ciudad que vivía para la fe y el río. El interior del templo contrasta de forma radical con esta sensación: en las tres naves, recubiertas con 200 kilogramos de oro, no hay más espacio que para el brillo de la madera dorada. La terraza sobre la que se asienta la iglesia es el primer punto desde donde se tiene una panorámica del río y la orilla opuesta. En ese momento sólo se piensa en bajar, cruzar la línea del tranvía y meterse de lleno en el Casi da Ribeira. Al llegar al río, se hace visible otro de los símbolos de Oporto: el puente de Dom Luis I, cuya estructura de hierro es imposible perder de vista mientras se pasea por la Ribeira. Lo primero que llama la atención es la ropa tendida en ventanas y balcones, detrás de los que viven personas ajenas a otra realidad que no sea el río. Parece que el tiempo no ha pasado -o lo ha hecho demasiado- por estas casas, pintadas de colores vivos y apoyadas unas en otras. Desde la Praça da Ribeira puede emprenderse el ascenso hasta el Terreiro da Sé, hasta la catedral, atravesando calles estrechas y empinadas, herederas directas de los caminos urbanos medievales. La Rua de Santana es un ejemplo de este espacio, siempre poblada por niños que no temen a los coches en una ciudad de 300.000 habitantes. En el caso de que al salir de São Bento se hubiera caminado hacia arriba, el espectáculo habría sido completamente distinto. La amplia y transitada Avenida dos Aliados da al visitante la posibilidad de ver los imponentes edificios de principios del siglo XX, ahora la mayoria son sedes de bancos y periódicos. Girando a la derecha se llega a la Rua de Santa Catarina, la suprema calle comercial de Oporto. Una larga calle con innumerables tiendas, dos centros comerciales y el café más antiguo de los que aún prestan servicio en la ciudad: el Majestic, tomese un café corto, cortisimo y deje pasar el tiempo. Si se desciende por una de las calles de la izquierda no será difícil pasar de la burguesa urbanidad de Santa Catarina a la ruralidad hecha mercado en Bolhão. Los colores y los olores reinan en este edificio de columnas grises. Los puestos de fruta comparten espacio con el pescado, las flores con la carne, en un ambiente característico de Porto. Si hubiera que resumir en una palabra este mercado del siglo XIX, ésta sería “autenticidad”: gentes del campo y el mar trasladados a la ciudad con los productos que venden y ofrecen a voz en grito a los clientes. Aquí es donde reside la distinción de Portugal dentro de un mundo cada vez más dominado por la reproducción internacional de las firmas comerciales.
El vino, de orilla a orilla Un paseo por los jardines del arte: Serralves
Gastronomía regional:Caldo verde (sopa sazonada con especias del embutido). - Bacalao (seco en sal). - Estofado de judías. - La trucha. - Dulces secos ("rabanadas, papos-de-anjo, barrigas-de-freiras") - Vinos: vinos verdes, vino de Oporto, de la región del Duero y de Trás-os-Montes. Artesanía:- Los bordados, tejidos y tapices. - Joyería y filigrana. - Alfarería y cerámica popular. - Trabajos en madera, cuero, cobre, hierro, hojalata y mimbre. |